Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las carreteras que bajan hacia el Tequendama o https://fanniebgdh725912.onzeblog.com/40505324/cundinamarca-exclusiva-el-edén-privado-de-la-sabana